jueves, 17 de octubre de 2013

Cuando no escribo


Cuando no escribo es porque estoy haciendo algo que me apasiona más que escribir. 
Con esto quiero decir que cuando escribo es porque el resto de mi vida está siendo tremendamente aburrido. 
Con esto quiero decir que si me convierto en un escritor reconocido y con algo de fama, solo será por la consecuencia de tener fuera de la escritura una vida terriblemente sosa. 
Con esto quiero decir que no estoy muy seguro de querer convertirme en un escritor afamado porque la consecuencia a veces se convierte en causa y la causa en consecuencia.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Envidiable manifiesto contra la Envidia


A esos que me envidian por ser multitalentoso y polifacético,

yo les digo que todos somos multitalentosos, aunque no todos seamos polifacéticos.



A esos que me envidian por tener la palabra precisa en un manifiesto y la nota precisa en una composición musical,

yo les digo que a veces la precisión es enemiga de la espontaneidad.



A esos que me envidian por caerle simpático a casi todo el mundo,

yo les digo que a los osos panda también les pasa lo mismo aunque ellos nunca se hayan propuesto ser así.



A esos que me envidian por mi capacidad de adaptarme a cualquier entorno,

yo les digo que las cucarachas también la tienen, por lo que no es algo de lo que haya que enorgullecerse.



A esos que me odian por burlarme de los cantautores de trova, que se visten como eternos estudiantes universitarios y entonan canciones de crítica social adornadas con pajaritos de colores,

yo les digo: tranquilos, que todo es susceptible de burla, incluso la burla misma.



A esos que me envidian por tener más ideas modernas aún cuando voy teniendo más arrugas,

yo les digo que las ideas modernas las impone el mismo paso del tiempo, al igual que las arrugas.



A esos que me compadecen porque prefiero andar sobre una buena bicicleta que sobre un Audi,

yo les digo que en Lima, con la bicicleta casi siempre se llega primero al destino que con el Audi.



A esos que me envidian por ser invulnerable a la pasión por el fútbol, las canciones románticas y las rubias tetonas,

yo les digo: no me envidien, ya que en las sociedades menos desarrolladas como ésta, no tener esas pasiones no se ve como una excentricidad cool, sino más bien como cosa de desadaptados.


A todos esos yo les digo: no me envidien y hagan más de lo que mejor saben hacer… a menos que envidiar sea su mejor talento.

martes, 6 de agosto de 2013

Querida Ictiofobia



"Yo no como mariscos, yo corro olas con ellos"
Esta fue la frase que por divertirme adapté de un sticker que una vez me regalaron para apoyar una campaña contra el consumo de muchame en el Perú. Yo quise extenderla a todo el reino marino (¿por qué un muchame sí y un pejerrey no?) y con mucho cuidado parché la palabra “muchame” con una de la misma tipografía que diga “mariscos” y la pegué en mi viejo Honda Civic allá por los primeros años noventa.

De las catorce características para definir a un excéntrico según el psicólogo David Weeks, cumplo diez. Las otras cuatro tienen que ver con el idealismo, la inteligencia elevada y el ser soltero, cosas que algunas veces lamento no cumplir in stricto.

Una de las diez dice "hábitos alimentarios inusuales" lo que en criollo culto se entendería como "una joyita para comer".

Si hay algo que mejor define mi imposibilidad de integrarme por completo a la sociedad en la que vivo es el hecho de no comer pescados ni mariscos. Perdónenme amigos pescadores, amigos chefs, amigos chauvinistas y amigos integrados, pero nunca he soportado la idea de degustar los sabores, las texturas, las formas y por sobre todo los olores de cualquier ser subacuático convertido en alimento. La ictiofagia definitivamente no va conmigo.

De niño me encantaba acompañar a mis padres al mercado, me gustaban los colores de las verduras y las frutas, las formas, las caras de la gente, las tiendas de plásticos y sus chucherías. Siempre encontraba un juguetito barato que me terminaban comprando y me llenaba de alegría el día, pero había una zona prohibida para mí: la sección de las carnes  y muy especialmente la de los pescados.

Cuando mis papás tenían que pasar por el corredor de los pescados, yo me iba por el pasaje paralelo para encontrarlos al final del camino. Solo bastaba oler el pescado fresco para sentir unas incontrolables náuseas. No me pregunten por qué, pero así nací.

Recuerdo a mi madre decidida a romperme esa conducta a la edad de 5 años. Estaba yo sentado en la mesa de la cocina. Mi mamá parada a un lado gritándome “no te paras de la mesa hasta que te comas tu pescado”. Ella sale de la cocina, yo me quedo. Mis ojos se clavan en el techo, luego en el ojo del animal rendido en mi plato. No te voy a comer. No me como a nadie que me mira. Tampoco voy a cerrar los ojos y abrir la boca. No te voy a comer, aunque probablemente eso ya no te interese mucho. Antes de las cinco, mi mamá volvió a la cocina y vio la escena tal cual la había dejado solo que con el pescado frío. De un carajazo me mandó a mi cuarto y me castigó por el resto del día.

Por mi aversión a los pescados y mariscos nunca quise ir a las casas de mis amigos del colegio por nada del mundo. No me gustaba negarme a aceptar los almuerzos que con mucho cariño me querían invitar mis amigos y sus mamás, pero tampoco podía aceptarlos. Podía ir por las tardes, luego de almorzar en mi casa, pero jamás sentarme a mesa ajena. No me enseñaron a decir no, por eso tuve que desarrollar mi imaginación para inventar mil excusas y evitar un mal rato.

Una vez, la señora Leo, mamá de un compañero, le dijo a la mía que no se preocupara por mi aversión a los mariscos. Su fórmula consistía en recogerme del colegio varios días seguidos e invitarme a almorzar con su hijo, mi amigo. Ahí ella ecualizaría mi dieta con la del común de los peruanos y en unas semanas -según su método- yo empezaría a mirar a los peces como el Coyote al Correcaminos. Mi mamá estuvo encantada con la idea.

El primer día (y último) me sirvió un caldo de choros, que tomé neutralizando al 100% mi sentido del olfato y mis papilas gustativas. Los próximos días me negué por completo a mi papel de conejillo de indias. Tampoco aprendí a comer pescado en su casa, pero sí aprendí a neutralizar mis sentidos del olfato y gusto a voluntad.

De post adolescente, casi me agarro a silletazos con un compañero de trabajo borracho en una cevichería brava del barrio más bravo de La Victoria; mi pecado era el resistirme a comer una jalea de mariscos que el compañero me había querido invitar.

Años antes, me comí una milanesa de pescado por puro engaño. Era finales de los 80, practicaba computación en un banco del centro de Lima. Solía buscar qué comer por ahí a la hora del almuerzo pero la crisis económica se había agudizado tanto que todos los días las calles del centro de Lima se llenaban de marchas y manifestantes que eran repelidos por policías con gases lacrimógenos. Recuerdo que ese día vi una manifestación muy peculiar. Distinta, por decir algo. Los protestantes esta vez tenían pancartas bien hechas, impresas, sin fallas ortográficas y la mayoría de los marchantes era de tez blanca, talla alta y de rasgos europeos. Pensé que filmaban un comercial de televisión (en esa época solo salían blancos en la publicidad), pero luego me enteré de que se trataba de los banqueros que habían salido a exigirle al primer gobierno de Alan García que retracte la torpe ley de estatización de la banca que había promulgado en su nefasto gobierno. ¿y eso qué tiene que ver con mi milanesa de pescado? Retomo, disculpen. Iba camino a uno de los pasables restaurantes de menú que había descubierto, pero en el sentido opuesto me encontré con la turba de banqueros y policías, así que para evitar el chongo, me metí  al primer restaurante que encontré. La pizarra decía “Menú: milanesa de pollo con arroz y refresco”

Subí al segundo piso del viejo local, casi estaba solo. El gas de las bombas se colaba un poco pero todos ya nos habíamos acostumbrado a eso por entonces. Me comí poco a poco la milanesa de pollo, la que descubrí extrañamente blanca, como la manifestación de protesta de afuera; también extrañamente suave y casi sin sabor. Con una precisión de cirujano pero con un tenedor, empecé a examinar bien la misteriosa carne de pollo cuando empecé a ver pequeñas platinas debajo de los bordes de la fritura. Llamé al mozo y le dije que me había servido un pollo astronauta. El hombre deshecho en disculpas me dijo que el pollo del menú se había acabado y lo habían reemplazado por pescado. La mierda. Fui engañado, pero tampoco se podía reclamar mucho en tiempos de crisis. Todos estábamos jodidos así que lo menos que podíamos hacer es tenernos un poco de paciencia y algo más de tolerancia, no por humanidad, simplemente por supervivencia.

Pero he tomado alguna vez eso que le llaman “leche de tigre”, que no es otra cosa que el jugo del ceviche y que se parece tanto al horrible líquido que se empoza en el lavadero al lavar ollas y platos. Cuando lo hice estaba muy borracho y por consiguiente no muy lúcido.

Años después, mi carrera como publicista dio un salto importante en su momento cuando me llamaron a una entrevista de trabajo para una importante agencia de publicidad de entonces. Dios a veces tiene un humor sarcástico. El lugar elegido por el director que me convocaba era… sí, una cevichería. ¿una cevichería? -Sí, lo que pasa es que no hay tiempo y le estamos haciendo una despedida al redactor que se va y al que podrías reemplazar- me dijo. Ya para qué voy –pensé- ¿para que me den una patada en el culo del orgullo por “engreidito”? Pero fui. El director era de ese tipo de locos a los que les suelo caer bien y que también me caen muy bien. Se cagó de la risa cuando le negué un plato de ceviche porque no me gustaba (decidí ser sincero y no atribuir mi rareza al típico pretexto de la alergia que más de una vez me había salvado de explicaciones ininteligibles) así que llamó al mozo de la cevichería, le dio un billete grande y lo mandó a traerme un pollo con papas del restaurante de al frente. Mi excentricidad hizo que les caiga a todos súper simpático y me atribuyeron eso que se busca en un creativo publicitario: ser de preferencia un tipo fuera de lo común.

Y aquí, pasando los 40 sigo al pie de las convicciones de mi paladar freak y quiero decir a mis nuevos amigos lo de siempre: Gracias, pero no como pescado ni mariscos, tal vez me anime a comerme alguna vez una que otra sirena, pero solo de la mitad para arriba.






















viernes, 7 de junio de 2013

Chaba y un estudio de aves


Chaba y El Ziggy están fumándose un porro sentados al pie de un árbol en el malecón de Miraflores como mirando el mar. La tarde es tibia y al fondo la estatua del Cristo del Morro Solar parece un fantasma brillante.



El olor a marihuana se sube a la copa del árbol y un pajarito trina tal vez excitado por el aroma. Chaba piensa que el ave se ha posado en su cabeza y se la sacude.

El Ziggy le dice:

- Qué pasa man, ¿serenzago? -

- Nada on, - responde Chaba - pensé que tenía un pollito en la cabeza, ¿no lo escuchaste? -

- Uhhh brother, sí, pero yo tengo un rollo con los pollitos, brother… no sabes…



El Ziggy prosigue mirando hacia el horizonte.

- Es que… brother, escucha esta huevada: los pollitos dicen pío pío pío cuando tienen hambre brother y cuando tienen frío.-



Chaba dice

- ¿y? -

- Hueón - habla El Ziggy - ese es el problema con los pollitos brother: no se sabe si cuando manyas un pollito diciendo pío pío pío tienes que darle algo de comer o algo para abrigarlo …  tienen un lenguaje limitado pues brother, como el inglés. Los pollitos como que siempre deben tener hambre y frío porque todo el tiempo dicen pío pío pío.  Y me jode un culo brother… -



Chaba, con los ojos inflamados como ciruelas, gira la cabeza para mirarlo un momento.

- Tranquilo man, no seas tan sensible, yo creo que los polllitos también dicen pío pío pío cuando ni siquiera tienen hambre ni tienen frío man… su única necesidad brother es la de joder a uno, no más-

- Puta…- dice El Ziggy  - sí ¿no hueón?, es eso man: los pollitos dicen pío pío pío porque les gusta hacerlo, osea, quejarse de todo brother, como los políticos de la oposición y la verdad es que ya me están empezando a hartar brother…

- ¿Los políticos? -

- Los pollitos... los políticos también… -



Chaba le dice:

- ¿Sabes por qué estoy tan seguro de que lo hacen solo por joder hueón, mira ¿ah?: si tú metes un pollito en una olla con agua y empiezas a calentarla brother… ¿qué pasa? -

- Se quema, ja -

- No pues hueón, antes de eso. Cuando el agua se vaya calentando, el pollito va a decir pío pío pío con más ganas, osea que ni cagando dicen pío pío pío cuando tienen frío brother porque el agua debería estar dandoles calor ¿o no?

- Puta Chaba… hermano… tú eres mi Discovery Channel… por eso eres mi brother carajo!

- Yo estoy para ilustrarte man y me llega al pincho todo menos tú carajo!



Ahí sentados, ambos se abrazan y empiezan a reirse a carcajadas.

El olor a macoña es más fuerte y al fondo, cruzando el mar, al Cristo del Morro Solar parecen darle ganas de dejar de extender un brazo y taparse la nariz.




martes, 4 de junio de 2013

Un día

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Un día no muy lejano, mientras esté leyendo el periódico en la sala, mi hija se me acercará y me preguntará:


-Papá ¿qué hiciste el 12 de octubre de 1992, 500 años después del descubrimiento de América?-


Yo le responderé sin sacar la vista del periódico, 
-Perseguí a un ratón en la sala de tu abuela y lo maté a escobazos; bueno, yo no, lo mató el enamorado de tu tía que también lo perseguía-



Mi hija me dará otra oportunidad.



-¿Qué hiciste el año nuevo del 2000?-



-Bueno- le diré como siempre con la verdad pero esta vez mirándola a los ojos, -la pasé con tu mamá y tus tíos en una discoteca pacharaca del sur. Los chicos cool de entonces si no podían irse a pasarla a Nueva York o a París al menos se iban a Cuzco, pero entonces yo no era cool, ahora sí.-



Ella, me mirará con algo de lástima y ternura y me dirá:



-Papá ¿no te has dado cuenta de que toda tu vida has sido un looser? ¡No has celebrado los grandes acontecimientos de la historia!-



-¡¿Cómo que no?!- le diré.



-¡Salté de alegría en mi cuna cuando el hombre llegó a la Luna!-



-Ja ja, eso rima- me dirá.



-¡No me interrumpas!- le contestaré, dejando el periódico y los lentes de lectura en la mesa.



-¡Y pienso festejar cuando se celebren los 50 años de ese acontecimiento!-



-Además hija- continuaré -las fechas importantes de la humanidad no son tan importantes como las fechas que significan mucho para uno mismo… como el día en que naciste tú. Ese fue y será uno de los días más importantes de la historia para mí.-



Ella me abrazará fuerte y yo en mi emoción pensaré 
-no es tan difícil desarmar a una mujer-

viernes, 31 de mayo de 2013

De Puño y Letra



Es sabido que una vez el escritor Vargas Llosa le metió un puñete a su colega García Márquez por coquetear a su mujer y que el puñete nunca fue devuelto, probablemente por sentirse bien merecido de ambos lados. Por eso no se puede decir que entre ellos haya otro puñete pendiente como una deuda impaga o un capítulo no cerrado aún. 


Es un puñete que, como tanto puñete, nació del impacto de una mano cerrada y un cachete desprevenido, para terminar en el escándalo primero y en el silencio después.



Y todos también sabemos que así como hay puñetes Nobel, culturosos, intelectuales, universitarios, de autor; también hay los profanos, los de calle, los de puños sucios; esos que nos llueven a veces porque los buscamos o porque simplemente nuestro cuerpo se interpuso en el camino de un puño apurado; esos puñetes que nadie eterniza porque se dan todos los días entre anónimos y repentinos peleadores.



Aún recuerdo el día en que llegué del kindergarten a mi casa con mi primer puñete en el ojo. Mi abuela, aterrada e indignada, vio que el azul de uno de mis ojos se había extendido en el párpado, convirtiéndome en algo así como un medio-osito-panda digno de burlas.


Lo extraño es que nunca hice nada para recibir ese puñete (ni para devolverlo). No sólo no lo merecía sino que seguro vino a mí por error. No lloré a mis 4 ó 5 años porque más me llamó la atención el absurdo del caso que la humillación del caso. Mi abuela se quedó con la idea de que alguna pelea tuve y que ojalá el otro se haya llevado la peor parte. 


No le conté ninguna historia de triunfo ni derrota al respecto porque simplemente esa historia empezó y terminó con el puñete aquel.



Pero también recuerdo el rostro furioso del niñote de pelo rubio lacio que me lo dió no sé por qué.

Pocos son los que tienen caras que invitan al puñete así por así y no creo que la mía sea de aquellas. Así que ese puñete, a diferencia del de Vargas Llosa y García Márquez, tiene otro de regreso pendiente. 

Voy a ir a mi kindergarten treintaitantos años después para pedir el nombre de ese abusivo del año superior y luego de buscarlo en el Facebook lo buscaré en vivo y le devolveré el puñete como se debe.



Felizmente la vida hasta ahora ha sido buena conmigo y me conservo, arrugas más arrugas menos, fuerte y musculoso gracias a mis constantes ejercicios físicos. No. Miento. No soy musculoso pero tampoco soy el niño debilucho del que se aprovechó (o con el que se confundió) ese niñote puñetero.


Lo más probable es que ahora ese cuarentón debe ser grandote pero con serios problemas de sobrepeso y autoestima, luciendo una horrible camisa sudorosa tras una jefatura agresiva en alguno de esos edificios tan agresivos y tan plateados de mi ciudad. 
O tal vez el tipo más bien vio la luz y ante una infancia desdichada y abusiva decidió convertirse en un servidor de Cristo y ahora es más bueno que Webster, aquel niñito afroamericano de esa aburrida serie de TV de los ochentas.



¿Qué hago? distinguido lector o lectora, ¿lo busco a ese desubicado y le cobro la deuda o hago mutis como García Márquez?. Ya sé: voy a hacer lo que García Márquez hizo a Vargas Llosa, pero al revés. Primero recibí el puñete, ahora voy a coquetear a su mujer.



Ojalá no más que su mujer sea digna de un buen coqueteo. Ya les contaré.

viernes, 10 de mayo de 2013

Madre solo hay una (las demás podrían ser clones) (1)






- ¿Aló, mamá? ¿Cómo estás? pensé que no te...



- Uuuy qué bien que me llames hijo, te he llamado con el pensamiento mira, sácame de una duda hijito, tú que eres curioso, dime qué piensas de la colección esa de virgencitas que ha sacado El Trome. ¿Las has visto? no pues papacito, a mí me parece una estafa ¿qué cosa? No lo digo por Don Mario porque Don Mario es mi kiosquero de toda una vida hijo, toda una vida y es una persona derecha, nadie puede decir nada de él porque es un señor bien decente, pero esa colección de vírgenes del periódico hijito… cómo. Que me perdone la virgen pero creo que esos del Trome están metiéndose con la Santa Madre para vender más periódicos, qué es esto. ¡Esas vírgenes no hacen un milagro papacito! Sí pues, son chiquitas y más como para curiosidad ¿no?, para que las pongas en una repisa si quieres ¿no?, como tenías los carritos que te compraba de chiquito ¿ya no te acuerdas? ¡Uy, las maravillas que te compraba...! carritos de Batman, de Popeye, linduras te compraba hijo, pero esto... éstas no son vírgenes pues no me vengas…, y no hacen milagros, te lo juro. -



- Ya mami, claro, yo t...-



- Mira, a ver qué te parece esto, anteayer le pedí un milagrito a la primera virgencita que me vino, creo que a la de México, la Santísima Guadalupe es ¿no? Bueno le pedí un milagrito, chiquito como para probar pues ¿no?, a ver que por favor no suban más el pollo y voy donde mi casera ¡y el pollo había subido 40 céntimos! Nooo pues, que me perdone la virgen pero no joroben pues ¿cómo? -



- si pues... -



-Don Mario me dice que debe ser porque estas virgencitas son de plástico, de China y no de yeso como las verdaderas, ¿pero puede ser por eso hijo? Yo lo dudo hijito, lo du-do. Lo que es yo, se olvidan porque nunca más vuelvo a comprar ese periódico. No pues, eso es ser hereje, ¿qué cosa? Así que le he pedido a Don Mario que a partir de mañana me traiga el Perú 21, se acabó El Trome. No joroben pues. Seooolvídan... ni más el Trome ¿qué cosa?...



- ya, mami te iba a dec...



- Ahí tengo la virgencita que te digo si tú quieres coleccionarlas ¿ah? Tú que eres medio curiosito…- 



-¿ah? ya, gracias mami, oye n...-



- Uy! ahora que lo pienso hijito ¿no será que no hacen milagros porque todavía no están benditas? Mira me has hecho pensarlo…, ah no, yo el sábado me llevo la virgencita donde el Padre Armando para que me la bendiga. Seguro es por eso pues hijito...

Mira pues, me has dado buena idea, uuuyyy claaaro, le falta bendecir pues hijo, ya no le digo nada entonces a Don Mario. Claro pues, ya me parecía a mí. Si Don Mario es derechísimo hijo, noo, es una persona decente pero vende sus periódicos pues, ese es su trabajo, un trabajo honrado, nadie tiene la vida comprada hijito ¿qué cosa?…-



- claro mami, oye más bien...-



- Uy papacito, ya llegó Cesitar mi taxista, uy no, él se molesta si se le hace esperar y tú sabes que nadie me gana en puntualidad hijito, yo soy una mujer que se levanta a las 5 de la mañana, soy el reloj andante hijo, ni hablar, te voy dejando papacito que no puedo llegar tarde a la comida de la Chichi ¿ya papito?, ya nos comunicamos cualquier día de estos pues hijito-



-sssí, bueno, ya otro dí...



-Chau papacito.- Ah! y no te olvides de depositarme mi platita, chau chau



(corta la llamada)



- Ch... Chau, ma...-

martes, 7 de mayo de 2013

El lenguaje de la moda



En el centro de Madrid encuentro una tienda de ropa de la marca que me gusta
y que en Lima casi siempre tiene precios estratosféricos. Me acompaña un amigo peruano que vive en esta gran ciudad.  Entramos. Escaparates llenos de ropa, zonas femeninas, masculinas, corredores algo estrechos, muchos vendedores y pocas cajas para pagar. Me intereso por un polo y quiero pedirle a una vendedora el mismo color pero en mi talla. Mi amigo se apresura a decirme
-por si acaso, acá a los polos les decimos camisetas-. 
Luego veo unos polos con cuello y mi amigo me dice
-a esos acá les decimos polos-. 
No sabe que me empiezan a desconcentrar sus traducciones peruano-españolas, porque tampoco debe saber que existen tipos terriblemente indecisos para las compras
y desesperadamente dispersos como yo.

Me acerco a los jeans, levanto uno, estoy en la duda de probármelo; mi amigo me mira a los ojos, primero en silencio
y luego habla
-acá a los jeanes se les dice vaqueros-. 
Dejo el jean, miro los juegos de medias de colores, hay varios de Los Simpsons.
-a las medias se les dice calcetines, como hablaban nuestras abuelas ¿te acuerdas?- acota.

Me empieza a sofocar. Voy hacia la puerta de salida porque ya no quiero más traducciones. Camino a la puerta me llaman la atención los sacos de terno, bastante modernos para los que se encuentran en Lima. De nuevo
-a los sacos se les dice americanas porsiaca, ¡ah! y al terno completo, traje-. 
Quiero largarme, mi amigo me mira a los pies sonriendo
-tus zapatillas son bambas-
-¿¡Qué carajo hablas!?- le respondo medio alterado, -!Son All Star originales!!- le digo. 
Se ríe.
-No, digo que acá a las zapatillas de lona se les dice bambas y a tu short, pantalonetas-. 

Se me han quitado las ganas de comprar ropa, prefiero darme una vuelta por una de esas enormes librerías que hay en Europa.
Con una frescura falsa le digo a mi amigo-diccionario
-¿Y si mejor me acompañas a una FNAC? ya se me pasaron las ganas de ser fashion...-.
Él asiente buenamente y salimos de la tienda. Empiezo a sentirme mejor... hasta que el amigo vuelve a abrir la boca:
-ah, acá no se dice estar fashion sino estar a la moda-.

jueves, 2 de mayo de 2013

Televitable

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Entro a la habitación y ella se ha quedado dormida, como casi siempre, vestida y con el televisor encendido. Me acerco a la pantalla para apagarlo pero por un instante me detengo. La señora conductora del noticiero dice con una seriedad impostada que a continuación veremos las “imágenes de impacto del día”. Corte. Escena 1: Un automóvil se desvía del camino y hace volar a un ciclista por los aires hasta tumbarlo sobre una pared de la calle. Escena 2: una mujer con su pequeño hijo de 3 años va a cruzar la pista, ella se detiene, el niño lo hace un paso después, un auto lo arrolla y lo deja semi-muerto en el pavimento. Escena 3: un niño le revienta la cabeza a una niña golpeándola una y otra vez con un extintor de fuego. 

Apago asqueado el televisor. Por supuesto, de todas estas imágenes, la más repugnante para mí es la de la señora conductora del noticiero, esforzándose, en su indignación de utilería, en hacernos mirar el morbo sangriento que su cuenta bancaria y el rating la obligan a enseñarnos. 

Como en la vieja película Poltergeist, desenchufo además el televisor, por si acaso.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Misión








Mi mIsiÓn AcÁ es lA de SEr El eSlabÓn PeRdiDo eNtrE Un ReDactor CReAtiVo pRofUndO y Un EsCriToR LiGhT















lunes, 29 de abril de 2013

Exijo que me devuelvan el Otoño


Mi huella ecológica no debe ser tan grande como la de la mayoría de ustedes. De lunes a viernes no uso automóvil ni transporte público; alterno entre mi pequeña moto y mi bicicleta. Así que al igual que cualquier gente del campo ajena a los excesos de la civilización progresista y emprendedora que en su día a día hace mucho a favor del calentamiento global y la consiguiente alteración del clima del mundo, merezco exigir que me devuelvan el otoño.



Estamos terminando abril y el sol se resiste a irse de por acá, eso es una bendición para los surfers y para la gente de D´onofrio, pero no para el resto. No es normal. Necesitamos que regrese el frío, cuanto antes.

Cuando se va el sol y baja la temperatura, afloran los sentimientos más profundos en el ser humano. Nos volvemos más reflexivos, menos libidinosos, más creativos, menos relajados. Volvemos a favorecer la actividad intelectual sobre la física. Cuando se va el sol y baja la temperatura, dejamos a un lado la exaltación de la carne bronceada y el hedonismo fatuo para devolverle al espíritu el lugar que el verano le arrebató. En conclusión: a diferencia de las latitudes ya acostumbradas a convivir la mayor parte del año bajo el sol abrasador, si a nosotros nos quitaran el invierno, falsamente entusiasmados nos volveríamos unos alegres monos copuladores con el culo al aire y eso no sería justo para nuestros ancestros que tanto hicieron para atreverse un día a bajar de los árboles para que empecemos a vivir con más decencia.



Algunos dicen que la gente bajo el sol es más feliz, de acuerdo. Pero hay que recordar que no se ve bien el tener cara de felicidad todo el tiempo porque la felicidad permanente es a mi parecer patológica y signo inequívoco de estupidez.



Así que exijo que se me devuelva el otoño. No puedo ponerme mi polo negro de Joy Division que mi amigo más dark me compró hace poco. No puedo ponerme mi casaca de astronauta, ni mi elegante sobretodo marrón porque el calor no se va. ¿Se vería bien en una foto, un novel escritor que quiera empezar a ganarse respeto vestido con bermudas y chancletas? 
Así que por favor, seres contaminantes del planeta, una vez más os los pido: devuélvanme el otoño.

jueves, 25 de abril de 2013

¿La solución al tráfico? Fácil: Más autos.



Si duplicamos o tripicamos el número de autos en nuestra ciudad en el menor tiempo posible, todos nos vamos a beneficiar.
Si abarrotamos las calles de autos, reduciremos la velocidad de los mismos a un tercio aproximadamente. Es decir, si tu promedio de velocidad era 60 kph en la ciudad, ahora podrás viajar tranquilamente a 20 kph, y aunque nos demoremos más en llegar a nuestros destinos, aumentaremos la seguridad para todos: menos choques, menos atropellos, menos muertes y menos stress para automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones.

En un atolladero de tráfico inducido, tendremos más tiempo libre dentro del auto para escuchar con tranquilidad más música que nos gusta, revisar y responder más correos con el smartphone, coquetear con el conductor o conductora de al lado, reclinarse un rato sobre el asiento y ocasionalmente hasta leer un libro de bolsillo, lo que nos haría a todos un poco más cultos.

Es cierto que los que no usan vechículos carburantes (propios o públicos) de 4 ruedas para trasladarse no tendrían este beneficio de comodidad, pero como consuelo podrán llegar a sus destinos con menos riesgo de ser atropellados por combis, camionetas, carros y demás. (Adiós SOAT).

Por eso quiero proponer oficialmente el Día de la Multiplicación de los Autos.

¿Cómo colaborar? Fácil: Vende tu auto a un precio cariñoso y cómprate un auto nuevo. Ahí en principio duplicaremos el parque automotor rápidamente. Si te da pena venderlo pero igual quieres participar en la cruzada, cómprate otro más.
En el Día de la Multiplicación de los Autos, todos los concesionarios venderán sus naves a casi la mitad de precio ya que el gobierno estimulará esta multiplicación suspendiendo por ese día -y solo por ese día- los impuestos a la compra y venta de vehículos.

Es cierto que con el tráfico multiplicado y ralentizado tendremos algunos problemas de estacionamiento, además de que bomberos, ambulancias y patrulleros no podrán desplazarse con la premura que requieren, pero si todos nos acostumbramos a vivir más lento, bajarán los niveles de stress para todos y como consecuencia nos darán menos ataques (adiós ambulancias), no saldremos apurados de casa dejando velas encendidas (adiós bomberos) y los ladrones, al ver que no podrán huir muy lejos en auto (adiós patrulleros), se dedicarán a otra cosa como la política, para lo que se ha demostrado que también tienen talento.

Día de la Multiplicación de los Autos,
voy despacio porque llevo prisa.

 

martes, 23 de abril de 2013

Chaba, un genio de la publicidad local




Chaba es el joven director creativo de una agencia de publicidad muy pequeña. La agencia tiene dos pisos, pero el ego de Chaba alcanza unos seis o siete. Y mucho se debe a que una vez inventó un comecial para un cliente que no tenía y lo envió a un festival internacional de publicidad. El chico ganó un trofeo de bronce y lo puso en la repisa que mandaron hacer especialmente en el directorio, para lucirlo a los clientes.


En una reunión con un cliente, Chaba va a presentar por enésima vez una campaña para el lanzamiento de la cerveza Tres Cruces.
En la idea previa, en el monte Calvario, Jesús hace un milagro y junto a los dos ladrones y a los soldados romanos termina tomando una caja de cerveza Tres Cruces, pero los ejecutivos de marketing de la cerveza la desaprobaron por las suceptibilidades religiosas que podía despertar el spot. Así que Chaba tenía una nueva oportunidad para demostrar su talento.

Chaba se levanta de su sitio en una esquina de la mesa del Directorio y mientras habla mueve sus brazos tatuados como espantando moscas.

- Bueno, cuento la idea: vamos a ver literalmente a tres cruces. Tres celebritis que van a vender nuestra cerveza. ¿quiénes son?-

-Tom Cruz, Penelope Cruz y Celia Cruz-

La practicante del equipo de marketing del cliente quiere ganarse por fin el contrato e interrumpe con agudeza:

-Tom Cruise es Cruice, no Cruz-

Chaba se defiende:

-pero suena a Cruz, esos detalles no los comprende la masa peruana, menos los cerveceros-

La practicante ya intervino, ahora prefiere volver a su "zona de confort" como observadora y sella su aporte con un  -“ah, ok, bueno”-.

Chaba continúa con la idea: -

- Es de noche. Hace calor. Tom solo en su casa decide llamar por teléfono a Penélope y le dice que la extraña, que extraña su cuerpo latino. Ella le canta “ya lo pasado pasado” de José José y le cuelga.
Tom triste y despechado, coje un vinilo de Celia Cruz y lo pone en su tocadiscos vintage. Saca de la refri una cerveza Tres Cruces para ahogar las penas.
Primer Plano a la botella, súper refrescante, heladita.
Tom la bebe, la escena se divide en tres partes. En la escena del medio aparece Penélope tomando también una Tres Cruces con actitud de superada. En la tercera escena, Celia Cruz en el cielo vestida de blanco sobre una nube también toma su cerveza.
Aparece slogan: Una cruz, Dos cruces, Tres Cruces.

Texto legal: tomar bebidas acohólicas en exceso es dañino. Toma moderado, no te cruces. (el “no te cruces” fue una idea del Director de Cuentas de la agencia que al Gerente de la misma le encantó)

Chaba se acomoda el polo marca Faite y se sienta.

Por gerarquía marcial opina la practicante, luego el asistente y luego el jefe de proyecto del lado del cliente. Conclusión: a nadie le gusta la idea, peor aún, es un bodrio pero el jefe de proyecto, haciendo uso de elegancia e inteligencia emocional dice que le gusta un poco pero no sabe si no le gusta mucho (?)

El gerente de marketing, Willi (alias Wiki) Barclay, hinchado dentro de un terno cuyos botones parecen a punto de reventar, sorprende a todos diciendo que a él más bien le parece buena idea.
Un silencio invade la sala mientras aparecen sonrisas discretas en la gente de la agencia de publicidad.
Así que el séquito de Wiki cambia la cara de asco por una de complacencia (no les cuesta mucho hacerlo, ya tienen experiencia en eso) y Chaba saca pecho.

Wiki Barclay dice -Aprobado pero hay un problema: a Penélope Cruz la contrato sin roche aprovechando la crisis europea y para Celia Cruz ubicamos una doble en Chincha, pero a Tom Cruise chicos...no lo vamos a contratar fácil, debe ser caríííísimo el chato y encima está con eso de la Cientología-

Chaba quiere salvar su idea y dice desesperado, -La Cientología lo deja actuar en comerciales pero hay que pagarle cientos de dólares, de ahí el prefijo “ciento” de la secta.-


El gerente de la agencia quiere callar a Chaba de una patada bajo la mesa y cree que otra de esas estupideces podría echarlo todo a perder, pero Wiki Barclay de pronto se ilumina, levanta la voz y suelta una idea por la que cree que él debería cobrarle a la agencia de publicidad y no al revés.

-¡Eureka!, (algunas personas todavía dicen ¡Eureka!)  perdonen la falta de modestia pero soy un maestro, yo debería ser el creativo… Escuchen: más barato nos va a costar bautizar a la cerveza como Dos Cruces en lugar de Tres. Dos Cruces no más. Así nos olvidamos de Tom. -¿Qué opinan chicos?- Se dirige a su equipo.

A la practicante le parece genial, al asistente divino y al jefe de proyecto estupendamente estupendo.


Chaba ahora es el que no está muy de acuerdo porque su idea sin Tom Cruise no funciona igual, se le va ir el caché y quiere salvarla diciendo.
- yo pienso que…- pero debajo de la mesa, el puntapié certero de uno de los brillantes Florsheim de su Gerente por fin lo silencia.  Así que todos contentos, idea aprobada, Dos Cruces ha nacido, Wiki Barclay se ufana de resolverlo todo al vuelo y en resumen, todo un éxito.

A Chaba le duele la canilla y sale cojeando del directorio pero muy airoso, como un héroe herido pero triunfante, además Tom Cruice tampoco le quita el sueño.
De auto-premio, al salir de la chamba se va a ir a comprar esas zapatillas de colores neón que le gustaron en Stereofónica. Chaba lo merece, es un genio de la publicidad local.