lunes, 1 de abril de 2013

¿Tengo que escribir?


no sé. ¿Vale la pena?, menos lo sé. Pero para alguien que se ha pasado buena parte de su vida ganándosela a punto de escribir y quien también ha visto cómo la comunicación escrita, gracias a las nuevas tecnologías de redes sociales se ha convertido ahora más importante que nunca, escribir se me presenta ahora como una especie de método de catársis, liberación, intento de trascendencia y hasta de vana exhibición. 

Escribir hoy no significa Vargas LLosa ni Saramago. Escribir hoy significa esos putos y desesperantes repiqueteos de millones de dedos en donde hay la siniestra combinación ser humano - smartphone - señal. Escribir ahora es la voz que reemplazó a la voz y que con el emoticón reemplazó al gesto.
Probablemente dentro de poco, con las nuevas tecnologías volvamos a reemplazar la comunicación escrita por la oral, pero por lo pronto, quien escribe mal, quien no aprendió ortografía en el colegio porque la sentía inútil o quien "es mejor para las ciencias que para las letras", se expone ahora a los demás en las redes sociales como si saliera desnudo a la calle. ¿Es justo? 

Probabalemente sí lo sea. Escribir bien es un tema de respeto al otro. Así como intentas hablar "decorosamente" frente a las personas que aprecias y respetas, por respeto mismo, o por necesidad de aprobación, escribir bien se ha vuelto vital.
Una falta ortográfica en el Facebook o Twitter puede convertirte en poco menos que un primate frente a esa persona a la que intentas atraer (a menos que esa persona también escriba mal).
Aún así vuelvo a preguntarme: ¿es justo?

No quiero decir que yo escriba mejor. A veces se me escapan errores graves y signos por culpa del descuido. Pero sí puedo decir que escribo mejor de lo que hablo. Puedo convencer mejor con una página de word o un email que con un improvisado floro oral. Así que lo merezca o no, me han dado ganas de escribir otras cosas además de frases publicitarias bonitas.
Probablemente no esté haciendo nada nuevo para mí, la única diferencia sería que he decidido que ahora la imaginación y el teclado se pongan a copular libremente, enfrente de la gente que quiera verlos copular. Algunas veces de forma torpe e inútil y otras... probablemente también. 

Bienvenido.

1 comentario:

Savina Gost dijo...

Escribe! sí! ;)