martes, 4 de junio de 2013

Un día

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Un día no muy lejano, mientras esté leyendo el periódico en la sala, mi hija se me acercará y me preguntará:


-Papá ¿qué hiciste el 12 de octubre de 1992, 500 años después del descubrimiento de América?-


Yo le responderé sin sacar la vista del periódico, 
-Perseguí a un ratón en la sala de tu abuela y lo maté a escobazos; bueno, yo no, lo mató el enamorado de tu tía que también lo perseguía-



Mi hija me dará otra oportunidad.



-¿Qué hiciste el año nuevo del 2000?-



-Bueno- le diré como siempre con la verdad pero esta vez mirándola a los ojos, -la pasé con tu mamá y tus tíos en una discoteca pacharaca del sur. Los chicos cool de entonces si no podían irse a pasarla a Nueva York o a París al menos se iban a Cuzco, pero entonces yo no era cool, ahora sí.-



Ella, me mirará con algo de lástima y ternura y me dirá:



-Papá ¿no te has dado cuenta de que toda tu vida has sido un looser? ¡No has celebrado los grandes acontecimientos de la historia!-



-¡¿Cómo que no?!- le diré.



-¡Salté de alegría en mi cuna cuando el hombre llegó a la Luna!-



-Ja ja, eso rima- me dirá.



-¡No me interrumpas!- le contestaré, dejando el periódico y los lentes de lectura en la mesa.



-¡Y pienso festejar cuando se celebren los 50 años de ese acontecimiento!-



-Además hija- continuaré -las fechas importantes de la humanidad no son tan importantes como las fechas que significan mucho para uno mismo… como el día en que naciste tú. Ese fue y será uno de los días más importantes de la historia para mí.-



Ella me abrazará fuerte y yo en mi emoción pensaré 
-no es tan difícil desarmar a una mujer-

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