martes, 23 de septiembre de 2014

Rotación


Abro los ojos muy temprano y decido esta vez ir yo mismo a darle el encuentro al sol caminando hacia el este. Pero a mi cama también le parece una buena idea y decide llevarme sin que yo me mueva.
La cosa no acaba allí porque a mi piso entero también le parece buena idea eso de ir a buscar el sol al este y decide llevarnos sin que nos movamos.
El edificio nos dice que se molesta si no dejamos que los demás pisos también nos acompañen a buscar el sol al este. Pero antes de moverse, mi distrito, (que piensa que se vería mal que un edificio solito se mueva al este a buscar el sol) decide que ni nos movamos porque se va a mover con nosotros por el mismo motivo.

Así que antes de avanzar un centímetro, ya la ciudad entera se nos antepone y decide llevar a mi distrito y a los otros a buscar el sol al este.
El país entero, por un tema de evitar el centralismo creo, decide invitar también a los demás departamentos al paseo hacia el este (total, el sol no es privilegio de algunas ciudades a pesar de que Trujillo nos lo quiera hacer creer) pero como las buenas inicitativas se copian, no solo los países vecinos sino todo el continente entero decide moverse hacia el este a buscar el sol con nosotros. 

Ahora, es cierto, si América se moviera sola hacia el este, nos volveríamos a juntar con el continente Africano como cuando éramos la Pangea, pero como eso ya pasó hace tiempo y los leones podrían llegar a comernos, la Tierra entera nos advierte que no nos movamos nosotros, que ella solita se va a mover hacia el este (con Africa y todo) para buscar el sol.

Y así a las 7 de la mañana noto que la Tierra, mira tú, ha cumplido su promesa porque yo echado en mi cama tranquilo veo aparecer el sol por el este.

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